Me sorprendí con los ojos llenos de agua salada, creo que tenia mucho tiempo ya acomulandose
En el borde de mis pestañas, con esa necesidad imperiosa de llorar como un infante que
Se debate por agarrar aire y seguir derramando su tristeza hasta quedarse dormido con el
Usual convencimiento de que al despertar su pena sera un tanto mas pequeña, que confortable el
Regocijo del inocente, que se barre la nostalgia con el llanto, método que me dejo de serme útil
Apenas abandoné la simpleza de la que soy parte, para ponerme mi traje de mayor.
