Resonantes gatas, el llanto de la plañidera
Sus lágrimas sinceras no le lloran a la muerte
sino a la vida
les duele el mundo
Goteras insistentes salpican los rostros humildes
de las amazonas caribeñas
desbordando los trastos de metal
En ocasiones he pensado que las plañideras son prostitutas de la muerte, asoman sus manos cansadas sobre el mantillo negro y recogen las monedas para cobrar por su tristeza.
